Entre encajes, copal y rebeldía: la tendencia Goth resurge esta temporada.
Oscura, mística y femenina, la moda se viste de poder y ritual.
Por: Perla Jaimes

Octubre llegó con una cadencia distinta. El aire huele a copal y vainilla, las calles se tiñen de sombras doradas y, entre altares y colores, la moda parece susurrar un mismo hechizo: la oscuridad está de regreso. Pero no es el gótico del duelo, es un lenguaje de terciopelo, encaje y rebeldía que renace desde el corazón. El negro, en México, no es ausencia de color: es profundidad, misterio, tierra fértil. Es el humo de las velas. Es el color con el que la muerte —tan presente en nuestra cultura— se viste de gala.
El estilo Goth se vuelve tendencia: uñas borgoña, labios vino, cinturas ceñidas, encajes y terciopelo. Lo gótico ya no es tristeza: es ritual, es autoexpresión, es belleza que desafía la luz. Es una estética de resistencia y memoria, donde cada prenda es un acto simbólico. El corset ya no aprisiona: enmarca. El encaje ya no adorna: protege. El negro no apaga: resalta.
El terciopelo, el encaje y el cuero regresan con fuerza, reinterpretados en blazers, vestidos midi y faldas largas que mezclan dramatismo con sofisticación. Los corsets vuelven a ser protagonistas, ahora acompañados de capas de transparencias y bordados delicados que suman un toque de sensualidad discreta.
Más que un estilo, el Goth es una actitud. Este otoño, la moda mexicana abraza la elegancia oscura, demostrando que lo gótico puede ser tan chic como cualquier tendencia de temporada, y que, en la mezcla de textura, color y actitud, el negro nunca pasa desapercibido.

Así que este octubre, cuando el calendario se tiñe de calabazas y lunas rojas, atrevámonos a abrazar la sombra con estilo.
Porque la moda, al final, también es un ritual.
Y en México, incluso la oscuridad brilla.