El amor no está en crisis, solo está cambiando de guion.
Por: Perla Jaimes
Hace veinte años, “Cómo perder a un hombre en 10 días” nos hizo reír con una premisa que hoy parece sacada de otro universo: una periodista que, para probar un punto, finge enamorarse de un hombre solo para alejarlo. En 2003, la trama era comedia romántica; en 2025, sería casi un estudio antropológico.
Porque si lo pensamos, Andy Anderson (Kate Hudson) representaba el tipo de mujer que Vogue hoy está cuestionando: brillante, independiente, ambiciosa… pero atrapada en una cultura que le exige traducir todo eso en una historia de amor. Ella no quería perder a un hombre. Quería perder el estigma de no tener uno.
El artículo de British Vogue, “Is Having a Boyfriend Embarrassing Now?”, de Chanté Joseph, retoma esa idea desde el presente: la misma mujer que antes debía justificar su soltería, ahora se siente incómoda justificando su relación. En los 2000, tener novio era prueba de éxito; hoy, en ciertos círculos, es símbolo de conformismo. Lo que cambió no es el amor, sino la narrativa del poder.
México, entre el romance y la reinvención.
En México, todavía crecemos viendo comedias románticas con finales felices y vestidos amarillos brillando bajo el sol. Pero en las calles, en los cafés y en las redacciones, las mujeres ya no escriben artículos sobre como “cómo perder a un hombre”, sino sobre cómo no perderse a sí mismas.
Quizá por eso la pregunta de Vogue“¿tener novio es vergonzoso ahora?”no es una burla al amor, sino un espejo. El amor sigue siendo deseable, pero ya no es el centro de la historia. Y en esa transformación cultural, “Cómo perder a un hombre en 10 días” se vuelve un símbolo de época: la última película que creyó que perderlo a él era perderlo todo.
Sin embargo, esta mirada no es unánime. También existen voces que defienden que el amor no debería verse como una pérdida de identidad, sino como una extensión de lo que somos. Que el problema no está en tener pareja, sino en idealizarla. Hay quienes creen que el equilibrio no depende del género ni del sistema, sino de la madurez emocional con la que enfrentamos una relación: si sabes quién eres y qué quieres, amar no te resta, te multiplica.
Y es cierto, quizá Vogue no intenta declarar la guerra al amor, sino recordarnos que no todo compromiso es sinónimo de plenitud, y que a veces el “para siempre” comienza por aprender a estar bien contigo.
Porque hoy, si Andy volviera a escribir su artículo, quizá lo titularía distinto:
“Cómo no perderte a ti misma, aunque te enamores.”

Notas al margen: Epílogo para quienes aún creen en el amor.
En Mexiconica Magazine creemos en el amor, el que inspira, el que transforma, el que te invita a descubrirte junto a alguien sin dejar de ser tú.
Esperamos que nuestros lectores se enamoren, una y mil veces, pero que nunca se pierdan a sí mismos en el intento.
Porque de eso se trata todo este nuevo discurso que Vogue pone sobre la mesa: de amar con conciencia, con libertad, con deseo… pero también con identidad. De recordar que el amor no debería quitarnos brillo, sino acompañarlo.
Y si el mundo ha cambiado la forma de amar, que sea para volver al amor más importante de todos: el propio.
Hasta la próxima, con amor, Perla.